Crimen de Fernando Báez Sosa: las disculpas de los rugbiers no conmovieron a los padres

Los pedidos de disculpas de los acusados no conmovieron a los papás de la víctima. Graciela Sosa y Silvino Báez fueron explícitos al hablar con los medios, cuando se retiraron de los tribunales de Dolores, rodeados de móviles de TV y de una nutrida custodia policial, fortalecida desde los incidentes de la última audiencia de la etapa probatoria.
«Ninguno de ellos me miró a la cara. No me conmueve que lloren», expresó Graciela. «Me duele en el alma lo que le hicieron a mi hijo. La vida que tengo ya no es vida. Lo extraño muchísimo. Acá la única víctima es Fernando.» Silvino dijo que le pareció «actuado». «Es muy fuerte que maten a tu hijo y después vengan a pedir perdón. No les veo sinceridad», explicó. Para él, los imputados quisieron simplemente «modificar su situación» ante los jueces. «Estamos fuertes y con las pruebas sobre la mesa», concluyó.
Sobre las vallas de los tribunales, algunos carteles en homenaje a Fernando y con el pedido de justicia y perpetua estaban tapados con bolsas de nylon por la lluvia que se avecinaba. Mientras Silvino –de la mano de una policía– y Graciela –con un rosario colgado al cuello– se retiraban por la calle Belgrano, los vecinos gritaban «justicia», o frases como “no están solos” y «fuerza papis, fuerza». El abogado Burlando iba adelante. Una mujer le dijo: «Dios me lo bendiga».



