El Gobierno suma a Kicillof a la discusión del traspaso de colectivos como pedía Larreta

Tras la primera reunión entre Nación y Ciudad, no se llegó a un acuerdo por el boleto pero se sumará a la provincia a una nueva cumbre la semana que viene.
El Gobierno nacional decidió sumar a Axel Kicillof a la mesa de discusión del traspaso de colectivos como reclamaba Horacio Rodríguez Larreta luego de la primera cumbre entre funcionarios de Transporte y emisarios de la Ciudad.
El ministerio del Transporte quiere traspasar 32 líneas de colectivo que funcionan únicamente dentro de la Ciudad para que el jefe de gobierno porteño se haga cargo de sus gastos, estimados en 9 mil millones de pesos, en base a un reclamo de los gobernadores del interior que se quejan de que en sus provincias el boleta de colectivo alcanza los $54 mientras que en el AMBA es de $18.
En el Gobierno nacional aseguraron a LPO que están avalados por la ley 26.740 del año 2012, que en su artículo 2 ratifica la transferencia a la Ciudad de los Servicios de Transporte Subterráneo y Premetro cuya prestación corresponda a su territorio exclusivamente, y cuyo traspaso no se realizó de forma íntegra. Además, en el 2018, el propio gobierno porteño firmó un consenso fiscal con el Gobierno anterior donde se comprometió, como el resto de todas las jurisdicciones, a hacerse cargo de la administración y financiamiento de su propio transporte público.
En la Ciudad, en tanto, aseguran que la ley que le permite al Gobierno quitarle esos subsidios a la Ciudad también permite disponer de los fondos que aporta para las líneas que pasan por la General Paz y las que arrancan o terminan en territorio bonaerense.
Por eso Larreta reclamaba que la provincia de Buenos Aires también dejara de recibir los subsidios que según la Ciudad trepan a los 75 mil millones de pesos a través de Aportes del Tesoro Nacional. En el medio de la discusión previa, en el gobierno porteño advirtieron que tendrían que aumentar la tarifa del colectivo.
Para resolver este conflicto, este jueves se realizó la primera reunión en la sede del ministerio de Transporte entre los funcionarios nacionales y los porteños. Quien encabezó del lado de Nación fue el secretario de gestión de Transporte, Diego Giuliano, acompañado por una mesa técnica de autoridades del ministerio. Por parte del gobierno porteño estuvieron el ministro de Gobierno, Jorge Macri, y la secretaria de Transporte, Manuela López Menéndez.

Según fuentes al tanto del encuentro, la reunión fue breve y protocolar. En ella no se definió el tema de la tarifa del que viene hablando la Ciudad. Pero sí acordaron tener dos reuniones la semana que viene, una en materia jurídica, el 22 de febrero y otra operativa, dos días después. En la parte operativa, adelantaron en el Gobierno, también estará la provincia de Buenos Aires "porque es parte de la coordinación del traspaso al formar parte del Área Metropolitana".
"Nuestra tarea ha sido plantear la forma de que la Ciudad asuma su compromiso con sus pasajeros y pasajeras y pueda encargarse de este servicio que es propiamente de la Ciudad, en la misma relación que el resto de las provincias argentinas", dijo Giuliano luego de la reunión.
Jorge Macri fue el encargado de marcar la postura porteña. "La posibilidad de transferir el transporte requiere un acuerdo y una aceptación concreta de la Ciudad de Buenos Aires, pero definido por el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y una voluntad de sentarnos a ver si podemos construir un acuerdo en ese sentido", advirtió.
"Segundo, y relevante, el marco hoy de definición de las tarifas es exclusivo de la Nación. La Ciudad de Buenos Aires no tiene un marco reglamentario para definir tarifas, la tarifa depende de una decisión nacional", dijo el ministro porteño para desligar a la Ciudad de un posible aumento del colectivo.
Es que la situación del transporte público en muchas de las ciudades del interior es muy complicada, como en el caso de Rosario donde el boleto cuesta $45 mientras que el último cálculo de costo arrojó un piso de 77 pesos.
Esa diferencia se tradujo en la disminución significativa de frecuencias y muchas veces, los vecinos deben esperar más de media hora la llegada de un colectivo en una ciudad con altos índices de violencia e inseguridad. Según informó la UTA, en Rosario faltan más de 100 unidades en la calle para tener un servicio acorde a las necesidades de la población.
El traspaso de las 32 líneas que pertenecen a Caba y el aumento del subsidio al transporte del interior en casi un 60 %, consolidan una política federal de transporte que desarma una maraña concentrada desde hace muchos años
Según datos del Ministerio de Transporte, en 2021 se trasfirió a Rosario 1.800 millones de pesos y ahora, a partir de la resolución que redireccciona los subsidios, la ciudad tendrá un aumento del 70% según la compleja fórmula que determina la ley.
"El traspaso de las 32 líneas que pertenecen a Caba y el aumento del subsidio al transporte del interior en casi un 60 %, consolidan una política federal de transporte que desarma una maraña concentrada desde hace muchos años", sostuvo Giuliano.
Desde la Secretaría de Transporte recordaron que la situación se tornó crítica a partir del 2018, cuando se firmó el Pacto Fiscal, luego del crédito del FMI que tomó el gobierno de Macri, los subsidios al sistema de transporte del interior del país se quitaron prácticamente en su totalidad.
