The Lancet publicó un estudio advirtiendo del riezgo de suba de contagios de Covid-19 en las clases presenciales
Luego de que el presidente Alberto Fernández decretara, entre otras medidas, la suspensión de las clases presenciales en la Argentina por 15 días, con el objetivo de frenar el avance de la segunda ola de contagios de coronavirus, desde Juntos por el Cambio y algunos medios de comunicación salieron con una fuerte campaña de ataque el Gobierno nacional bajo la presunta postura de "protección" irrestricta de los niños.
Más allá del contraste entre esa postura en la oposición y sus resultados a la hora de gestionar la pandemia y la educación durante sus pasos por las administraciones nacional y porteña, la suspensión de la presencialidad como medida eventual ante el empeoramiento de la situación sanitaria encontró aval científico y, para más realidad, casos que exponen que es una medida razonable.
En primer lugar, un estudio de sólo hace un mes de la prestigiosa revista científica The Lancet ya advertía que la reapertura de escuelas sin estar acompañada por una robusta campaña de mitigación del virus que tuviera éxito puede llevar a una aceleración de la pandemia del coronavirus y, así, a más contagios y muertes.
El trabajo fue realizado a mediados de marzo, cuando en Argentina ya se discutía qué hacer con la presencialidad de las escuelas ante una segunda ola que ahora ya es concreta. Coincide con el momento en el que el gobierno porteño, de la mano de Diego Santilli, todavía avalaba el cierre de colegios y la vuelta a la virtualidad si esa situación llegaba, como sucede ahora pero se oponen.
El trabajo de The Lancet muestra que la vuelta de clases presenciales sin cuidados podía causar hasta 30 mil muertes más en el Reino Unido. "Sin adicionar mitigaciones, los aumentos en la transmisión son probables. Esta vez con más infecciones y posiblemente variantes más virulentas, resultando en más encierros, escuelas cerradas y ausentismo", explicó la revista científica.
El estudio adquiere otra relevancia ahora que el presidente Fernández decidió suspender las clases presenciales en el AMBA por dos semanas, ante la suba de casos: el país promedia 22 mil casos diarios en los últimos 7 días, de los cuales más de 11 mil corresponden al AMBA.
Ante esa decisión, encontró una mediática oposición por parte de Juntos por el Cambio, particularmente en manos de intendentes bonaerenses y de Horacio Rodríguez Larreta, el alcalde porteño. Con este último se reunió el jefe de Estado en la Casa Rosada, pese a que antes de entrar presentó su amparo en la Justicia para frenar la medida. Se espera una conferencia de prensa con el resultado de lo conversado.
La revista cuestiona a quienes aseguran que los niños no son transmisores del virus y los acusa de tener información con muchas limitaciones. "Los cierres de escuelas primarias y secundarias se han asociado con sustanciales reducciones a lo largo del tiempo en el número de reproducción a través muchos países (incluida Inglaterra) y períodos de tiempo", sostiene.
Con una cita a la Oficina de Estadísticas Nacionales de Inglaterra, también evidencia que los contagios en niños de entre 2 y 16 años se dispararon antes de las vacaciones de navidad de 2020. El artículo advierte que, de acuerdo a datos de la Universidad de Warwick y del Imperial College de Londres, si en Inglaterra reabrieran todos los colegios sin ningún tipo de cuidado podría haber 30.000 muertes.
Acerca de la salud de los niños, Lancet enfatiza que una encuesta realizada por ese organismo sobre infecciones sugiere que el 13% de niños de 2 a 10 años y el 15% de aquellos de 12 a 16 años tienen al menos un síntoma persistente cinco semanas después de haber dado positivo de coronavirus. La publicación alerta que no se conocen los efectos que el virus puede tener a largo plazo en los niños y que por lo tanto es preferible evitar los contagios.
"Sería imprudente dejar que el virus circule en niños, con el consiguiente riesgo para sus familias", enfatiza The Lancet y agrega que la apertura puede llevar a una mayor circulación que a su vez podría dar origen a la aparición de nuevas cepas de coronavirus. El estudio asegura que una mala política de reapertura puede llevar a que el confinamiento sea aún peor y que por consiguiente los chicos deban dejar la presencialidad dejando un sistema sanitario colapsado.
