El detrás de escena de la salida de Battaglia en Boca: cronología de una despedida anunciada

El ídolo xeneize fue despedido tras la eliminación en la Libertadores, situación que había estado muy cerca de darse hace unos meses.
La decisión estaba prácticamente tomada después del empate ante Godoy Cruz por la Copa de la Liga. El equipo venía a los tumbos en el certamen local y también en la Libertadores, donde recién se había podido reponer del debut con derrota ante Deportivo Cali en Colombia con un triunfo sin demasiadas luces frente a Always Ready en la Bombonera. El Consejo de Fútbol barajó seriamente la chance de desplazar de su cargo al por entonces DT, que irrumpió en el predio de Ezeiza y aseguró sentirse con fuerzas para sacar el barco a flote. Hoy la situación no dio para más.
Desde que tomó las riendas del equipo, Battaglia se forjó como piloto de tormentas: tras perder de local con Huracán, consiguió dos victorias claves como visitante de Estudiantes y River, en el Monumental. La mala racha de resultados que lo dejó en la cornisa contra el Tomba la cortó con otra alegría fuera de casa ante Central Córdoba en Santiago del Estero. Previo al embarque para pisar tierra santiagueña, se desarrolló una reunión clave con el Consejo en la que se pusieron los puntos sobre las íes, se realizó una profunda autocrítica puertas adentro y también existió un espacio para la charla con el plantel: “A los muchachos y jugadores les dije que estaba a muerte con ellos y confiaba en el plantel que tenemos. Suspendí la conferencia después del partido con Godoy Cruz porque no tenía ganas de hablar en ese momento”.
Más tarde, encarriló la clasificación a octavos de final de la Libertadores con el 1-0 a favor en Bolivia contra Always Ready. El plantel recobró la confianza y eliminó a Defensa y Justicia y Racing antes de consagrarse campeón local en la final de la Copa de la Liga en Córdoba frente a Tigre, con la que bordó su segunda estrella como técnico.

Solamente los buenos resultados sostuvieron el proyecto de Battaglia al frente del equipo. Porque Boca avanzó a octavos de la Copa Argentina, selló su boleto en la Libertadores y cosechó dos triunfos en fila en la Liga Profesional antes de caer en la Bombonera con suplentes ante Unión y Banfield. Las fichas se tiraron todas a la Libertadores y la diosa fortuna de los penales esta vez le dio la espalda. El castillo de naipes se desmoronó tras la eliminación con Corinthians y la tirante relación entre el cuerpo técnico y el Consejo de Fútbol quedó al descubierto otra vez.
Esta vez Battaglia no suspendió la conferencia sino todo lo contrario: aprovechó cuando le consultaron por los refuerzos para descargarse con el Consejo, que le había prometido caras nuevas o al menos asegurar la continuidad de un Toto Salvio que era muy importante para el entrenador. En medio de la serie con el Timao, el ex Atlético Madrid y Benfica se despidió y firmó en Pumas de México. El DT, con poco recambio, ensayó apenas una modificación en la Bombonera al minuto 81 de partido (Juan Ramírez por Exequiel Zeballos). ¿Un mensaje para blanquear su descontento por la falta de refuerzos?
Al coqueteo con el chileno Arturo Vidal y el uruguayo Edinson Cavani se les sumaron los nombres de Martín Payero, Rodrigo Aliendro (firmó en River), Diego Valoyes y Tomás Belmonte. Hoy solo tendrían lejanas chances de arribar los últimos dos. Battaglia consideró cierta desidia del Consejo a la hora de rearmar el plantel, sobre todo teniendo en cuenta que dos alternativas importantes del ataque como Cristian Pavón y Salvio estaban próximos a armar las valijas. Y antes de su última práctica (ayer por la tarde en Ezeiza), manifestó su desánimo por el cuadro de situación general. Habló sin tapujos, sin miedo a la despedida.
Anoche elChelo Delgado, quien junto a Battaglia y Raúl Cascini habían acompañado a Juan Román Riquelme a los actos de campaña electoral a fines de 2019 (cuando todavía no estaban definidos los cargos si el ídolo asumía como vicepresidente en la comisión directiva), fue quien le comunicó la decisión a Seba de que tenía que largarse. A su lado estuvo elPatrón Bermúdez, otro de los líderes del Consejo. ¿Dónde se llevó a cabo la reunión? En una estación de servicio ubicada en Nordelta, algo a lo que Battaglia se refirió irónicamente cuando lo consultaron tras su salida. “Ya está muchachos, fue así, se dio de esa manera”, dijo tras una risa cargada de ironía.
“No pedí explicaciones. Sí que obviamente aceptaba las decisiones que ellos tienen que tomar. Estoy agradecido a los jugadores por el esfuerzo, a la gente de Boca porque siempre alienta y da su apoyo. Me voy conforme con lo que fue esta etapa, dejándole dos estrellas a la institución”, expresó Battaglia luego de despedirse del plantel en Ezeiza el jueves por la mañana y darles la posibilidad a los jugadores de un descargo frente a frente tras la polémica que se armó en torno a las declaraciones en las que reclamó refuerzos concluida la eliminación en la Libertadores.
Así como en su momento había ocurrido lo mismo con Miguel Ángel Russo, quien optó por el silencio cuando atravesó la puerta de salida (pese a que la eliminación de su Boca en la Libertadores había contado con el atenuante de la gran polémica arbitral y los goles anulados contra Atlético Mineiro), la relación entre Battaglia y el Consejo se erosionó lo suficiente como para que el estratega terminara eyectado del banco.

Las rispideces se habían manifestado por primera vez en una demorada renovación de contrato a principios de 2022, cuando al cuerpo técnico se le había vencido el vínculo tras la conquista de la Copa Argentina a fines de 2021. Pero la grieta inicial se había producido cuando Riquelme hizo bajar del micro a parte del plantel tras una derrota con Gimnasia La Plata en la Bombonera para dialogar en el vestuario. La actitud del vice no le cayó nada bien a un Battaglia que fue irónico en declaraciones al partido siguiente (clasificación a la final de la Copa Argentina ante Argentinos Juniors). Se formuló una tregua tácita por el bien común y la inminente disputa de un duelo que definiría un título. Pero la relación entre los ídolos ya no era la misma que a principios de 2020 cuando Riquelme designó a Battaglia como entrenador de la Reserva.
El desgaste propio de su función lo cansó. Y el Consejo vislumbró que el ciclo del futbolista más ganador de la historia del club no tenía futuro más allá de fin de año. En lugar de estirar la agonía, optó por cortar de raíz mientras baraja reemplazantes.
Battaglia declaró que no les pidió explicaciones a Delgado y Bermúdez; es que no las necesitaba. Sabía que su cabeza estaba sobre la guillotina y que su continuidad había quedado ligada directamente a la suerte deportiva del equipo en la Libertadores. Así, la fatídica noche del Pipa Benedetto precipitó la permanencia de Boca en la Copa y la despedida de un DT que tenía crédito vencido para el Consejo a pesar de haber sumado dos títulos en seis meses.
