La gastroenteritis no tiene fin en Brasil

Se produce por el consumo de agua y alimentos contaminados, pero también por bañarse en playas que no están aptas. Vómitos, diarrea y deshidratación, la ráfaga de malestar que causan virus y bacterias.
Cada verano, las playas brasileñas son una opción para miles de argentinos que las eligen como destino turístico, y todos los años también se confirma el mismo problema: brotes de gastroenteritis, a causa del agua contaminada. A la fecha, son más de 10.600 los casos que fueron notificados de este cuadro y Florianópolis se posiciona como el territorio más complicado de todos. De hecho, muchas de las aguas en el estado de Santa Catarina fueron clasificadas como no aptas para el baño, por la presencia de distintas cepas de la bacteria Escherichia coli y diversos virus.
Tanto el agua en donde los turistas se bañan, así como la que se utiliza para cocinar, beber e higienizarse está contaminada con bacterias que provocan gastroenteritis. Se inflaman los intestinos y el estómago, y con ello, el elenco estable de síntomas que se desencadenan en cascada: fiebre, vómitos y malestar general (provocado por dolor abdominal y cansancio).
La recomendación es mantenerse siempre bien hidratado, precisamente, para evitar su reverso: la deshidratación. Aunque luego de unos días (se calcula entre dos y una semana), la afección transcurre sin problemas, es fundamental evitar automedicarse y acudir al médico más cercano para controlar que se trate de una gastroenteritis y no otra cosa.
Oscar Atienza, médico, magister en Salud Pública y docente de la Universidad Nacional de Córdoba, señala a Página 12: “Más de 10 mil personas están con gastroenteritis y el patógeno está identificado. Se llama Eschcerichia coli, una bacteria que está permanentemente en la materia fecal. El producto de una mala higiene, o bien, del agua contaminada son las responsables de producir un aumento en la cantidad de casos”.
Luego, el especialista aporta: “Por la envergadura de lo que ocurre en Florianópolis, hay que prestar atención a los efectos de la afluencia masiva de personas. Aguas residuales, sin tratamiento, que estén cayendo a las costas, por ejemplo. Si bien la gente que allí vive ya está acostumbrada a convivir con esta bacteria, no sucede lo mismo con los turistas. Algo similar a lo que pasa en países como India, donde uno apenas llega puede afrontar malestares similares".
El origen del problema y recomendaciones
Aunque decir que la gastroenteritis es provocada por bacterias que están en el mar o en los alimentos parece dar lo mismo, para la salud pública no da igual. El origen del problema permite vislumbrar estrategias de prevención. En concreto, que el brote de gastroenteritis se desate por alimentos mal cocidos es una cosa que se puede resolver relativamente fácil. Ahora bien, si el problema directamente es el agua corriente, la magnitud del asunto es distinta. Descontaminar el mar no es algo que cada individuo pueda resolver por su cuenta, sino que se requieren políticas de Estado.
Si las personas solo se infectaran al comer o beber, una opción podría ser optar por productos envasados, botellas y conservas. Los especialistas suelen recomendar no bajar la guardia y seguir todos los cuidados del caso: evitar el licuado o el tradicional queso asado en la playa, hacer el propio hielo con agua mineral en casa, lavar bien las frutas y verduras antes de consumir, y lo mismo con la higiene de manos.
El sur de Brasil es un territorio muy codiciado por el turismo. Año tras año, ante la llegada de personas de distintos países, se incrementa la demanda de alimentos y bebidas, y como resultado, disminuye la calidad de la oferta. La seguridad e higiene de los productos se relaja y los problemas de salud y las visitas al médico se multiplican.
Aguas peligrosas
El paisaje se vuelve mucho más oscuro porque no solo se trata de controlar el proceso de producción de alimentos y bebidas. El mar al que los turistas acceden de modo recreativo también está contaminado, por lo que la posibilidad de enfermarse se vuelve más cierta.
Como esta situación de aguas contaminadas perjudica desde hace años tanto a los habitantes como a los viajeros que se acercan al sur brasileño, desde el Instituto Ambiental de Santa Catarina diseñaron un mapa interactivo. Allí, los usuarios pueden acceder a un gráfico en el que se observan con banderitas de colores qué playas son aptas, cuáles no y cuáles son indeterminadas, ante la falta de estudios que confirmen su estado.
La determinación de la balneabilidad en tiempo real a través del mapa constituye una herramienta muy útil porque la situación puede cambiar de un momento a otro. Por caso, desde la cartera sanitaria brasileña recomiendan que, luego de lluvias intensas, se aguarde entre 24 y 48 horas porque, ante el mal funcionamiento de los sistemas clocales, las precipitaciones arrastran al mar la materia fecal y otros residuos que concentran a los patógenos en cuestión.
