4 de mayo de 2026

River y un mazazo inesperado: Atlético Tucumán le ganó en el Monumental al Millonario, que será rival de San Lorenzo

Chacho Coudet perdió su invicto como DT del conjunto de Núñez, que se fue silbado.

Los silbidos en el Monumental son elocuentesRiver no solo perdió contra Atlético Tucumán, uno de los peores equipos del torneo que hacía 464 días que no ganaba como visitante, sino que jugó el peor partido desde la llegada de Eduardo Coudet a la dirección técnica y fue un deja vú de los últimos encuentros del segundo ciclo de Marcelo Gallardo. Justo antes del inicio de los Playoffs del Apertura, a los que River llegó en el segundo lugar de la Zona B, pero con muchas dudas en sus argumentos futbolísticos, a la espera que su rival sea San Lorenzo o Defensa y Justicia.

River desnudó los problemas de juego que venía teniendo pero que se escondían detrás de los buenos resultados. Sobre el campo de juego del Monumental, que todavía no está en buen estado, el equipo de Eduardo Coudet, quien rotó poco y jugó con mayoría de titulares, exhibió que todavía le falta mucho rodaje para ser un equipo con pretensiones serias. A este River le faltan sociedades y conexiones futbolísticas en la mitad de la cancha, no tiene profundidad y peso en ataque y sufre como nunca en defensa, con problemas que se reiteran, aún cuando cambian los nombres.

El gol de Atlético Tucumán es un claro ejemplo de que si a River lo atacan le pueden hacer mucho daño. Es un equipo que retrocede mal, que deja espacios y que no hace buenas coberturas o relevos. Algo de esto ya le había pasado contra Boca hace 15 días.

Atlético Tucumán recuperó rápido la pelota, que llegó a Franco Nicola, quien con un buen movimiento de cadera, dejó pagando a Pezzella, que se quedó mirando a la platea San Martín de frente y tras el centro venenoso del zurdo, nadie de River llegó a marcar, por lo que Villa entró solo y, si bien definió mal, le quedó justa a Renzo Tesuri para empujarla a la red.

El gol del equipo de Falcioni, que le hizo daño a River a pesar de prescindir de la pelota durante gran parte del partido, fue un claro ejemplo de algo de lo que, salvo contadas excepciones, le falta a River habitualmente en el juego: ser profundo y llegar al área por sorpresa.Foto / Cristina Sille - CLARINFoto /

Atlético, a su vez, tenía un 9 de área que es una tentación a tirarle centros, más allá de que también lo buscaron por abajo. Se trata de Leandro Díaz, que tuvo un mano a mano con Beltrán, pero el juvenil arquero de River se lo sacó con los pies. Había marcado anteriormente, al desviar un remate de Tesuri, pero estaba adelantado.

A los hinchas de River no les pareció nada bueno lo que vieron en el primer tiempo y por eso despidieron con silbidos a los futbolistas. Los únicos que debieron haberse salvado fueron Beltrán y Acuña. El resto, hizo todo lo posible para ganarse la reprobación de la gente.

A Coudet tampoco le gustó lo que vio en la primera parte y por eso hizo tres cambios en el entretiempo. Entraron Pereyra, Páez y Salas. Salieron Subiabre, Ruberto y Meza, quien volvió a jugar después de seis meses y no logró pesar en un mediocampo insípido, con un Aníbal Moreno que estuvo flojo.

El pibe Pereyra le dio algo de frescura al equipo y en su primera acción encaró para adelante y exigió al arquero Ingolotti, que le sacó un gol a Páez luego, tras otra buena jugada de Pereyra. El Chacho buscó levantar desde el banco con gestos al público pero más allá de la inyección anímica, el gol no llegaba. Un cabezazo de Salas, tras un centro de Acuña, dio en el travesano

Pero a River le faltaba fútbol. Y ni siquiera lo consiguió con Juanfer Quintero, que volvió. Encima, el Chacho mandó muy tarde a la cancha al pibe Freitas. Y la gente empezó con el “movete River, movete”.

El partido se diluyó, Ferreira siguió sacando todo y Atlético Tucumán, ya sin nada por jugar, festejó el honor de ganar en el Monumental y de volver al triunfo como visitante tras 464 días (pasaron 22 partidos). En cambio, River se fue con mucha bronca.

Algunos podrán pensar que si había un partido para perder era este, pero la historia marca que jugando de esta manera, River generalmente no da vueltas olímpicas. El formato de Playoffs quizás le dé la espalda a los libros pero, por el momento, el de Coudet está lejos de ser un equipo campeón.