24 de mayo de 2026

El último baile

Por Julián Clingo - @rodriguezclingo

En noviembre de 2025 Racing quedó a las puertas de la gloria. Tanto en la Libertadores, donde no pasó casi sobresaltos con Flamengo y aún así, por un gol en contra, quedó afuera en semis.

Quedó en el ambiente la sensación de que sin el Salas Gate, con gran responsabilidad de Milito a la hora de obrar como negociante, la suerte podría haber sido otra. Cuando parecía que todo estaba perdido, en Diciembre, venció a River en un partido épico, metió una seguidilla de triunfos a la Costas, con mucha actitud y personalidad, ruido, bochinche, sin tanto fútbol, llegó a la final contra Estudiantes.

El Pincha había salido último y aún así, envalentonado por quedar a vista de todos como el equipo que le pelea al poder, llegó a la final venciendo al Central de Di María y al rival de toda su vida. Maravilla hizo un golazo y parecía que ese año se cerraba con una felicidad, pero la bestia negra de Costas, decidió que eso no se dé. Por segundos Racing se quedó sin nada. En los penales, igual. Esto, sumado a las clásicas irregulares campañas de La Acadé por el torneo local, hacía que pase de jugar Libertadores a una Sudamericana. Los refuerzos no ayudaron. Miljevic, portador de la 10, no mostró nada, el 9 chileno, menos, Carboni, el refuerzo top europeo que todavía nadie sabe bien cómo juega, se lesionó para todo el año. El único que rindió fue Cannavo, que aprovechó un mal momento de Martinena e hizo todo lo que al uruguayo le cuesta, jugar simple, ser sobrio, no hacer más que cumplir.

Pese a estas dificultades, como mostró siempre su técnico, Racing sobrevivía, con su espíritu. Llegó al clásico con 9 partidos sin perder. El partido era hasta el penal de Maravilla, una representación de lo que pasa en Avellaneda hace ya más de 10 años. Racing parecía ser el que tenía todo para ganar. Maravilla tentó al diablo y este no dudo. En una sociedad que descree de todo, hasta de sus propios ídolos, varios hinchas optaron por soltarle la mano a un jugador que llegó a los 59 goles 100 partidos antes de lo que lo hicieron Milito y Lisandro López. Un tipo que hizo goles en todas las finales que su equipo disputó. Esto mello fuerte. Pese a sus disculpas, el equipo decayó.

Algo muy común de este semestre fueron los errores no forzados. Perdió infinitos partidos por puntualidades, porque el equipo sigue teniendo intensidad, hay momentos donde parece que te va a pasar por arriba, pero no lo convierte en gol, algo que en el semestre pasado con las bajas de Salas, Juan Fer y Roger, se notó más. Ayer fue un día de esos. Pese al error insólito en el primer gol, apareció el 9 para empatar. Los veinte minutos siguientes fueron para los de Avellaneda, pero no pudieron convertir. Y encima, Cambeses, tantas veces héroe, se come un gol insólito luego de un jugadon brasilero clásico de ellos, esas donde hacen paredes dentro del área y no se entiende de que forma lo logran. Lo fácil es culpar a Milito, o a Maravilla, o a Solari, o a Martinena, o a Costas, lo fácil suele ser culpar. Expulsar todo el veneno contra alguien como si eso garantizara soluciones. A Racing le quedan tres partidos claves.

Los octavos contra un Estudiantes sin Eduardo Domínguez, técnico que nunca perdió (o casi nunca) con La Acadé, y los dos partidos de local sin gente contra Caracas y el equipo más débil, y aún ganando, quizás se queda afuera. Luego, se verá. A gusto personal, tengo tres conclusiones: Costas tiene que seguir, pero para que siga, tiene que volver Salas y hacer todo lo posible para hacer que Sosa se quede. Con esos tres puntos, más traer algún jugador que reemplace la baja de Nardoni, Racing puede tomar forma y poner el foco en lo que viene, el equipo de Milito no puede quedarse afuera de la Copa Libertadores de 2027. Hay que ganarle a la locura del día a día y parar la pelota. Entender que es fútbol y se puede tener malos semestres, donde todas te salen mal. Racing no merece estar tan mal, ha mostrado en varios partidos la personalidad de su DT, esa que no se negocia sin importar quienes jueguen.

El domingo tiene una de esas chances que debería tocar el orgullo de muchos jugadores de este plantel que están para mucho más. Y Milito, pese a la exageración o la saña que parece que algunos le tienen simplemente por el goce “de tener la razón”, a veces pareciera que quieren que a Racing les vaya mal porque les cae mal, deberá ser más vivo al negociar y buscar jugadores. Costas, por último, deberá, en estos partidos restantes, dar una señal de vida, un impacto como aquel partido de River que entusiasme al equipo de vuelta. Confiemos en los procesos, más si vienen de tipos que aman al club y nos dieron la alegría más grande en años, aún con los defectos y debilidades que podemos notar día a día pero preferimos en muchos casos juzgar desde un púlpito que poco se parece a lo que es nuestra realidad.

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