Macron y Milei dejaron sus diferencias a un lado para hablar de inversiones en París

El francés defendió ante Milei a la UE y el multilateralismo, mientras ambos gobiernos avanzaron sobre energía y minerales críticos pese a sus diferencias políticas.
Emmanuel Macron recibió este jueves a Javier Milei en el Palacio del Elíseo con diferencias políticas explícitas sobre Europa, Naciones Unidas y el orden multilateral, pero también con intereses económicos capaces de sostener el vínculo entre ambos gobiernos. Mientras el Presidente argentino llegó a París en busca de capitales, Francia puso el foco en el litio, el cobre y la energía, recursos considerados estratégicos en la competencia global.
"Tenemos inspiraciones políticas diferentes, por decir lo menos", había admitido el propio Elíseo antes de la reunión. La presidencia francesa anticipó una conversación "franca" sobre los asuntos diplomáticos que separan a ambos mandatarios, aunque planteó una perspectiva mucho más convergente para los negocios. Después del encuentro, AFP describió justamente esa combinación: Macron y Milei buscaron fortalecer los vínculos económicos más allá de sus desacuerdos de fondo sobre el multilateralismo y Europa.
Europa y la ONU, dos puntos de distancia
Uno de los contrapuntos más claros pasa por la Unión Europea. En vísperas del encuentro, Milei volvió a cuestionar al bloque y sostuvo que Europa "se está hundiendo", una situación que vinculó con el Estado de bienestar y la inmigración. El Elíseo adelantó entonces que Macron reivindicaría ante su par argentino el papel de la UE como actor internacional.
La distancia también alcanza a Naciones Unidas. Milei cuestionó con dureza al organismo durante su paso por Nueva York, mientras Macron volvió a defender allí el multilateralismo, el derecho internacional y el papel de la ONU. Ese contraste forma parte de una diferencia más amplia sobre el funcionamiento del orden internacional, que París había identificado como uno de los puntos sensibles de la bilateral.
El vínculo entre Macron y Milei se mueve así sobre una paradoja: las diferencias sobre el orden internacional son profundas, pero ninguno de los dos gobiernos renuncia a los beneficios económicos de la relación bilateral.
Malvinas también entró en la agenda francesa
La cuestión Malvinas agregó otro punto sensible. Antes de la bilateral, el Elíseo adelantó que plantearía el tema y pidió "calma y serenidad", además del respeto de los procedimientos internacionales para resolver disputas territoriales. La posición francesa apareció después de que el Gobierno argentino endureciera su ofensiva contra los proyectos británicos de explotación petrolera alrededor de las islas.
Pero esas diferencias convivieron con una definición igualmente explícita desde París: Francia quiere "maximizar sus intereses" en la Argentina, a la que considera un país relevante tanto por sus vínculos económicos como por razones estratégicas relacionadas con los minerales críticos, con el litio y el cobre en el centro de esa agenda.
Europa busca reducir su vulnerabilidad frente a China y EEUU en el acceso a materias primas indispensables para distintas cadenas industriales y tecnológicas. Según el Elíseo, existe "urgencia" por avanzar en ese terreno. Francia es el séptimo inversor extranjero en la Argentina y cuenta con presencia minera a través de Eramet.
Litio, cobre y energía: el terreno del acuerdo
Eramet confirmó que prevé presentar una solicitud para ampliar su proyecto de litio Centenario-Ratones, en Salta, con una inversión potencial adicional cercana a USD 350 millones. La iniciativa refuerza el peso que adquirieron los minerales críticos dentro de una relación que París observa cada vez más desde una perspectiva estratégica.
La energía aportó otra señal de la magnitud de esos intereses. TotalEnergies anunció un plan de inversiones por cerca de USD 10.000 millones en la Argentina durante los próximos años, destinado a proyectos que ya desarrolla en el país, entre ellos nuevos pozos en Tierra del Fuego y la expansión de la producción de gas en Neuquén.
El anuncio acompañó la visita presidencial, pero no nació de la bilateral: forma parte de la estrategia de la compañía sobre activos existentes.
Para Milei, esos proyectos sirven como respaldo a la estrategia que llevó a París. El mandatario presentó al país ante inversores europeos como un futuro proveedor de energía y minerales y encabezó la Argentina Week acompañado por ministros, gobernadores y empresarios.
La búsqueda de inversiones detrás de la visita
Le Monde situó el viaje dentro de una ofensiva de Milei para conseguir inversiones extranjeras en un momento en que la recuperación económica muestra dificultades. El diario francés destacó la desaceleración de la inflación y el crecimiento de las exportaciones, pero también señaló el deterioro de otros indicadores, entre ellos la actividad, la pobreza y el empleo.
Ese contexto explica por qué las diferencias políticas no bloquearon el diálogo económico. Para el Gobierno argentino, los capitales extranjeros son necesarios para acelerar el desarrollo de los sectores con mayor capacidad exportadora. Para Francia, la Argentina ofrece energía y minerales cuya importancia creció ante la disputa entre las principales potencias por asegurarse recursos estratégicos.
Mercosur, otra relación atravesada por diferencias
El comercio suma un último foco de tensión. Francia fue uno de los países europeos más reticentes al acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur por su impacto sobre los productores agropecuarios franceses. El Elíseo aseguró que París permanecerá "muy vigilante", aunque expresó confianza en que el balance final pueda respetar sus intereses.
Milei, por el contrario, defendió en París una mayor apertura comercial. La diferencia refleja nuevamente el esquema que atravesó toda la visita: Macron y Milei pueden partir de concepciones políticas muy alejadas y, al mismo tiempo, encontrar espacios de negociación cuando aparecen intereses económicos concretos.
La reunión en el Elíseo no borró esas divergencias. Las dejó expuestas mientras ambos gobiernos exploraban hasta dónde podían avanzar pese a ellas. En ese equilibrio, el litio, el cobre y la energía funcionaron como el principal puente entre dos presidentes que comparten oportunidades económicas, pero no una misma visión del escenario internacional.
