Kelho, el artista independiente que encontró en la música su lugar seguro

A los 20 años, Tomás Agustín Juajardo, conocido artísticamente como Kelho, construye su camino en la música desde Villa Sarmiento, Morón. Estudia Gestión de Medios y Entretenimientos y apuesta por una propuesta donde las emociones, las letras y la autenticidad ocupan un lugar central.
Hay momentos que cambian para siempre la manera de mirar un sueño. Para Tomás Agustín Juajardo, ese momento llegó a los 14 años, después de asistir a un concierto de Lit Killah. Cuando terminó el show, volvió a su casa con una certeza: quería hacer música.
Esa misma noche escribió su primera canción. Lo que había comenzado como una inquietud se transformó, con el tiempo, en un proyecto artístico al que hoy dedica buena parte de su vida bajo el nombre de Kelho.
Oriundo de Villa Sarmiento, Morón, y actualmente estudiante de Gestión de Medios y Entretenimientos, Kelho transita el camino de un artista independiente mientras busca construir una identidad propia y, sobre todo, generar un vínculo genuino con quienes escuchan sus canciones.
De un concierto a una primera canción
La música siempre había estado presente en su vida, pero aquel recital fue el impulso que necesitaba para empezar a tomárselo en serio. Después de escribir su primera canción, comenzó a tomar clases de canto y a trabajar en distintas herramientas para mejorar como artista.
Con el tiempo, también entendió que no quería hacer música simplemente para sonar comercial. En sus primeros pasos había elegido el reggaetón, pero sintió que estaba intentando construir un producto más que una obra artística.
Fue entonces cuando decidió cambiar de rumbo.
El pop y el rock comenzaron a ocupar un lugar central en su propuesta, en parte por la influencia de artistas que admira, como Michael Jackson, Machine Gun Kelly y Justin Bieber. Ese cambio también significó asumir nuevos desafíos: mejorar su técnica vocal, aprender producción, tocar la guitarra y trabajar en el baile.
“Esto no quiere decir que nunca más haga reggaetón, sino que cuando lo haga va a ser con mi propio estilo y formas”, explica.

La búsqueda de una emoción real
Más allá del género musical, hay algo que Kelho tiene claro: quiere que sus canciones provoquen algo.
Su objetivo es que quien escuche pueda reconocerse en sus letras y asociarlas con momentos de su propia vida. Que una canción pueda generar felicidad, alivio, inspiración o incluso tristeza, pero que siempre deje algo.
Por eso también busca alejarse de las letras explícitas cuando siente que no aportan a lo que quiere transmitir. Su intención pasa por construir canciones más profundas, capaces de conectar con distintas emociones y generar un lazo genuino con el público.
En definitiva, busca dejar una huella que también pueda reconocer él mismo con el paso de los años: mirar hacia atrás y sentirse orgulloso de aquello que escribió y construyó junto a sus seres queridos y su equipo.
El estudio, el lugar donde encontró su propósito
Uno de los grandes puntos de inflexión en su recorrido fue su primera experiencia en un estudio profesional. Allí sintió que había encontrado algo más que un espacio para grabar: había encontrado su lugar.
El salto también implicó enfrentarse a sus propios miedos. En aquel momento todavía estaba en el colegio y aparecía la inseguridad de pensar qué podían decir los demás al escucharlo.
“Como todavía estaba en el colegio, sentía inseguridad y miedo por lo que iban a decir los demás, pero lo afronté y me puse manos a la obra”, recuerda.
Con el tiempo, esa inseguridad quedó atravesada por una certeza mucho más fuerte. Para Kelho, la música se convirtió en un lugar seguro, un espacio donde se siente vivo y por el que continúa luchando incluso frente a las dificultades que implica construir una carrera de manera independiente.
Lippo, una figura clave en sus comienzos
En ese recorrido hubo personas fundamentales. Una de ellas es Lippo, productor y también integrante de su familia, quien tuvo un papel importante desde los primeros pasos de Kelho.
Fue quien lo ayudó a animarse, produjo sus primeras canciones, respondió sus dudas y lo acercó al mundo de la producción. A partir de allí, Kelho también comenzó a estudiar por su cuenta y a practicar para ampliar sus conocimientos.
Para él, la formación es parte indispensable del camino. Si quiere ser cantante, entiende que tiene que entrenar su voz y estar preparado para cantar en cualquier circunstancia.
Su objetivo es poder defender una canción incluso sin parlantes, pista ni autotune: simplemente con su voz.
A su vez, Lau7aro y Adrián Gul Maritano ocupan un lugar fundamental dentro del proyecto. Kelho define el vínculo entre los tres desde la confianza y la complementariedad, con un equipo que se involucra genuinamente en las ideas y proyectos de cada integrante.
Una guitarra, una melodía y el nacimiento de “Vacaciones en enero”
Entre las canciones que forman parte de este recorrido aparece “Vacaciones en enero”, que nació de una experiencia especial durante su primer viaje musical.
En medio de jornadas de grabación, charlas y momentos compartidos, una guitarra comenzó a sonar de manera espontánea. Kelho empezó a tararear una melodía y, casi sin planearlo, apareció el estribillo.
Junto a Lau7aro comenzaron a grabar esa misma tarde. La canción quedó a mitad de camino y posteriormente fue retomada en otro encuentro hasta completar el tema.
El resultado terminó siendo una canción nacida de un momento genuino, sin una fórmula previamente establecida: una guitarra, una idea que apareció de repente y el impulso de convertirla en música.
“MENÚ” y una nueva etapa
El 5 de agosto, Kelho presentó “MENÚ”, una canción inspirada en un vínculo con una mujer que terminó de manera negativa.
La historia detrás del tema gira alrededor de una sensación conocida para muchos: dar todo en una relación y, aun así, sentir que nunca alcanza.
“La letra habla de cómo, aunque uno lo esté dando todo, siempre se le exige que dé más y se siente que lo que da no es suficiente”, cuenta sobre la canción.
Mientras continúa trabajando en su carrera, también prepara junto a Lau7aro un nuevo proyecto del que, por ahora, prefieren mantener los detalles bajo reserva para conservar el factor sorpresa.
El desafío de ser un artista independiente
Construir una carrera musical desde cero implica mucho más que grabar canciones. Para Kelho, ser independiente significa asumir múltiples responsabilidades al mismo tiempo.
Además de cantar y componer, debe involucrarse en la producción, pensar en la gestión del proyecto, invertir, ocuparse de sus redes sociales y generar contenido.
En un mercado con una enorme cantidad de artistas y propuestas, diferenciarse es uno de los grandes desafíos. Sin embargo, Kelho elige no quedarse en la queja y entiende cada una de esas dificultades como parte del proceso de acercarse al artista que quiere ser.
Ahora, su próximo objetivo está fuera del estudio: quiere tocar más seguido.
La intención no es solamente llegar a nuevas personas, sino también encontrarse cara a cara con aquellos que lo acompañan desde hace tiempo y finalmente poder compartir sus canciones en vivo.
A los 20 años, Kelho sigue construyendo su camino. Aquel adolescente que volvió de un concierto con la necesidad de escribir su primera canción hoy estudia, compone, produce, aprende y trabaja para darle forma a una identidad artística propia.
Su historia recién comienza, pero hay algo que permanece intacto desde aquella primera noche: la convicción de que la música es el lugar donde quiere estar.
